El término de soft skills es cada vez más común en el campo educativo. Se refiere a aquellas competencias emocionales y sociales que nos permiten desenvolvernos con éxito en todo tipo de entornos y relacionarnos de forma efectiva con los demás.
¿Por qué es importante que los niños en edades tempranas trabajen las soft skills?
La infancia es el espacio ideal para potenciar las soft skills y cambiar el modelo educativo que suele dar prioridad a las hard skills, mucho más fáciles de cuantificar en un examen. Fomentar sus soft skills es una manera de preparar a los niños para el mundo moderno. La sociedad ha cambiado mucho, y actualmente es esencial dominar las habilidades que se espera que destaquen en el entorno profesional, además de contar con una formación integral, que incluye un buen desarrollo emocional.
Aunque cada soft skill es distinta a las demás, todas funcionan en conjunto y es necesario abarcar todas si queremos que los niños puedan tener un desarrollo integral que les permita fluir las situaciones del mundo exterior. Entre las principales soft skills que podemos trabajar para fomentarlas junto con nuestros hijos encontramos:
- La autoestima. Cada niño tiene cualidades que le hacen destacar de los demás y le convierten en un ser único. Es fundamental ayudar a los pequeños a saber valorarse y hacerse valer con respecto a los demás. Es importante darles muestras de reconocimiento. No escatimemos esfuerzos en este sentido ya que éstas fortalecen la autoestima y ayudan a los niños a confiar en sí mismos.
- La resiliencia. En una situación como la actual, hay que ser capaz de adaptarse a situaciones adversas y de mantenerse paciente y calmado en un entorno de crisis.
- El pensamiento crítico permite tener nuevas ideas, además de adquirir la capacidad para ser más analíticos y curioso, lo que ayuda a resolver problemas de mejor manera.
- En momentos complicados o de incertidumbre, resulta esencial contar con la flexibilidad suficiente para adaptarse. Lo mismo ocurre en el plano laboral o escolar: hay que saber adoptar nuevas formas de trabajo, utilizar nuevas herramientas y aceptar los cambios.
- Y por último, aunque no menos importante: LA CREATIVIDAD. Salir de la ‘zona de confort’ para apostar por conceptos o retos innovadores.
En definitiva, desarrollar soft skills en los niños es una manera de asegurar su formación completa, que va más allá del aprendizaje escolar teórico. Con esto, están mejor preparados para satisfacer las demandas de la sociedad moderna, destacar en el futuro trabajo futuro y crecer con más equilibrio emocional.