El juego es un elemento esencial para el desarrollo infantil. Buscar esas actividades en las que los niños potencian su creatividad e imaginación es clave para su desarrollo cognitivo, social y emocional. Los juegos abiertos son una opción extraordinaria para ello, te contamos en qué consisten y qué beneficios ofrecen a los más pequeños.
¿Qué son los juegos abiertos?
Los juegos abiertos son esos en los que no existe una manera concreta de jugarlos, todas son válidas ya que no tienen una finalidad establecida. Al no tener una función cerrada, las maneras de jugar con ellos son infinitas. Este tipo de juegos no tiene límites ni reglas por lo que son especialmente interesantes para el desarrollo creativo de los niños.
¿Qué beneficios aportan los juegos abiertos?
El hecho de tener que combinar, transformar y experimentar con este tipo de juegos potencia un sinfín de habilidades creativas que ayudan a incrementar su pensamiento flexible. Te detallamos a continuación otros de los beneficios de los juegos abiertos:
- Aumentan su autoestima y confianza. Hemos hablado con anterioridad sobre cómo el juego potencia la autoestima de los más pequeños, y es que los juegos abiertos generan la situación perfecta para que los niños tengan que poner en práctica sus propias ideas y creatividad de manera tangible. Conseguir con éxito sus objetivos por sus propios medios hará que se sientan realizados, se valoren y que su autoestima y confianza crezca.
- Crean un ambiente seguro y relajado. Al no estar diseñados con un fin concreto, los juegos abiertos generan un ambiente en el que no existe el miedo al fracaso o a cometer errores. La libertad que ofrecen este tipo de juegos hace que los niños estén mucho más relajados, pudiendo desarrollar su creatividad, su curiosidad, su pensamiento crítico, además de generar una actitud más positiva hacia la adversidad y más ganas de aprender.
- Otorgan más independencia. En relación con el punto anterior, con los juegos abiertos los niños tienen espacio para explorar nuevas ideas, probar y descubrir. Como no existe una manera correcta de jugar, los niños deben usar su imaginación y creatividad para tomar sus propias decisiones. Desarrollar este tipo de comportamientos hace que sean más independientes y que además potencien sus habilidades de liderazgo.
- Desarrollan su inteligencia emocional y social. Los juegos abiertos también pueden jugarse en compañía. Como ya hemos comentado, con este tipo de juegos el nivel de presión y alerta baja, lo cual favorece el desarrollo de habilidades sociales con los demás niños. Sus emociones también se desarrollan sin límites ni preocupaciones, por lo que las procesan de una forma más libre y consciente.
- El tiempo de juego es mayor. En este punto hablamos tanto del rato que los niños dedican al juego, como de los años que dura el juguete en sí. Por un lado, al no tener un fin determinado los niños pueden pasar horas experimentando y creando inmersos en el juego. Por otro lado, al tratarse de un juego abierto, puede crecer con el niño. A medida que el niño vaya haciéndose mayor, sus capacidades y habilidades cognitivas aumentarán, lo cual hará que aproveche el juego de otra manera con unos límites mucho más amplios.
- Mejoran sus habilidades motoras. Este tipo de juegos hace que los más pequeños trabajen tanto sus habilidades psicomotrices finas como las gruesas. Además, ayudarán a potenciar su coordinación y vocabulario, unas habilidades necesarias para el éxito en el colegio y la vida futura.
Actualmente existe una amplia oferta de juegos abiertos. Un clásico ejemplo serían los juegos de construcción. En Lekkid tenemos actualmente disponibles tres juegos de construcción que se basan en el concepto de ‘open-ended play’ para desarrollar las habilidades creativas de los más pequeños.
Imaginary Fauna Jungle e Imaginary Fauna Desert potencian su pensamiento flexible, mientras que Magical Lights se basa en el juego productivo. Creemos en el juego como herramienta lúdica de aprendizaje. ¡Contáctanos para más información!